A las nueve de la tarde del
miércoles 27 de junio estaban las calles de Constanza vacías, en silencio, sin
tráfico y sin peatones. El único murmullo que se escuchaba era el de los
televisores de las terrazas de los bares. La imagen era la misma en todos
ellos, el partido de la Eurocopa, la semifinal entre España y Portugal. Todavía
iban cero a cero, pude ir viendo mientras llegaba a casa. Mi paso era rápido. “Si
no oyes gritos, quiere decir que ninguno de los dos equipos ha marcado gol”- me
decía a mi misma en el último tramo de mi recorrido. “Ya llego…, ya queda poco…”
me repetía casi con la lengua fuera. “Pero ¿desde cuándo te interesa a ti tanto
el fútbol?” me decía otra voz en el interior. Es que se trataba de España y
cuando uno vive en el extranjero estas cosas cobran de repente mayor
importancia.
Seguían empatados a cero cuando
por fin me senté en el sofá acompañada por mi novio (alemán) y mi hermano. Los
ojos puestos sólo en aquel partido. Parecía que había que concentrarse en cada
pase, en cada jugada, para que las cosas salieran bien. Otra vez me decía la
voz “Isabel, te quedes mirando la pantalla fijamente o no, ellos van a seguir
jugando y corriendo por ese verde césped de igual forma”. Y tenía razón, pero
la tensión se hacía notar. Y esa tensión fue incrementando a medida que pasaban
los minutos y el partido y posteriormente la prorroga se terminaban con un cero
a cero. Media España se debía de estar mordiendo las uñas cuando empezaron los penaltis.
Y no era para menos, pues hasta el último momento se mantuvo la incertidumbre. El
quinto penalti tirado por Fábregas consiguió el estallido de la grada, del
banquillo y la maldición del equipo contrario, y eso que al principio parecía
que iba fuera al dar en el palo y rebotar dentro.
Estábamos en la final por tercera
vez consecutiva, habíamos batido un record. “¿Y por qué dices nosotros, si tu
ni siquiera has jugado?” me decía la voz a la que ya no hice caso. Se oían
pitidos de coches que recorrían las calles. Y la alegría a las doce de la noche
era desmesurada.
¡Ánimo España!
Posdata: los alemanes están
deseando clasificarse para jugar contra España y poder tomar la revancha de las
dos veces anteriores que los desclasificamos.



