Sorpresa en la lavadora.

Domingo, 30.10.11

Vivimos en un bloque de seis pisos. Es un edificio antiguo, pero reformado por dentro. Estamos de alquiler, el bloque entero lo alquila una empresa. Esto es muy normal en Suiza. La mayoría de los bloques de pisos de nuestra zona son de alquiler y tienen un aspecto muy parecido por fuera. Otra peculiaridad que tienen los pisos de alquiler en Suiza es que tienen en el sótano un cuarto para lavar la ropa y tender. A parte del trastero correspondiente para cada piso y un búnker con su sistema de ventilación y sus puertas blindadas que todavía queda en algunos bloques y que no es mi caso, también hay un cuarto medio oscuro y húmedo, para hacer la colada. Y sí, la lavadora y la secadora que allí viven se comparten entre todos los vecinos, dando lugar a peculiares sucesos.  

“¿Y no tenéis lavadora propia en el piso?” me preguntaréis asombrados- pues no, os contestaría yo. Además, no cabría en la cocina. Así que, cuando hay que lavar la ropa, vamos escaleras arriba y escaleras abajo aireando la cesta y la ropa sucia por todo el rellano. Alguna vez he perdido un calcetín en el trayecto de bajada y lo he vuelto a encontrar al subir de nuevo a casa. Y hablando de calcetines perdidos, aquí los casos sin resolver son más numerosos que en un piso español cualquiera. Pues pueden quedarse pegados al tambor de la lavadora o escondidos en la secadora y aparecerle al siguiente en su colada. Así, de vez en cuando, yace un calcetín abandonado sobre la mesa en la que dejamos el jabón para lavar, que por su puesto cada uno tiene el suyo.  

Hay jabones y suavizantes de los más diversos y se puede jugar a adivinar de quién es cada uno. Por ejemplo, el paquete grande puede ser de los vecinos de arriba con los dos niños, el jabón ecológico en pro del medio ambiente podría ser de la vecina de abajo que alguna vez se ha puesto a hacer yoga en la terraza y como última predicción el que es un envase pequeño con una marca cualquiera y desconocida y no tiene bote de suavizante al lado, podría ser de nuestro vecino de enfrente, soltero y sin compromisos. Luego, siempre queda la duda de si alguno se equivoca y usa tu jabón en lugar del suyo, pero nuestros vecinos suelen tener cuidado en este sentido. 

En la mayoría de los pisos suele haber un plan de lavado para determinar qué día de la semana le toca lavar a quién, por suerte, nosotros no lo tenemos y el primero que llega tiene prioridad, como en las rotondas. Eso sí, no sé si es por ahorrar energía, pero de 11:00 a 12:00 de la mañana se corta la electricidad y no funciona la lavadora, la secadora o el lavavajillas que tenemos en la cocina, un lujo que conseguimos negociar con la empresa de alquiler después de llevar un año viviendo y fregando a mano. Después, hay lo típicos inconvenientes de compartir herramientas de lavado: que si quedan restos de jabón del vecino anterior en el cajón y hay que limpiarlo antes, que si el filtro tiene una maraña de pelos o que si una ex vecina se deja la toallita de limpiar las gafas de color rojo y tu pones una lavadora de blanco…Todavía tengo manchas rojas en las sábanas y pasó hace unos años. 

Pero, a pesar de estos pequeños incidentes, puedes encontrarte cosas interesantes dentro de la lavadora, pues yo antes de meter la ropa le doy un par de vueltas al tambor para ver que no haya quedado nada del lavado anterior y evitar accidentes como el ya mencionado. Y esta semana me he encontrado una moneda. Desgraciadamente no se trata de una moneda que se pueda englobar dentro del término dinero, sino que se debe tratar de una moneda de parking o algo así. Aquí os dejo un par de fotos para que juzguéis vosotros mismos de qué se trata. A ver qué sorpresa me depara en la lavadora la semana que viene.



Bautizo multilingüe

Domingo, 23.10.11

En Alemania bautizar a los recién nacidos es algo común, como en muchos otros países, sin embargo, aquí la importancia es tal que hasta parejas que no se han casado por la iglesia porque no comparten creencias religiosas, bautizan a sus hijos, como si quisieran darle una oportunidad a su descendencia para poder introducirse más tarde en el mundo católico, que es el que he podido observar. Pues, en este país las religiones son de lo más variadas, y uno puede estar invitado a una boda tanto católica como protestante.
Pero siguiendo con el tema de los bautizos, ayer estuve en el de la hija del hermano de mi novio. Se celebró en Suiza, Zúrich, en una iglesia católica dirigida por curas de habla inglesa de distintas nacionalidades. El que ofició ayer la ceremonia era de Kenia.
En el bautizo sólo estábamos familiares y algún amigo de la pareja. El hermano de mi novio está casado con una italiana. Así que, una línea de bancos estaba ocupada por los padres de ella, su hermano y algún tío y tía, hablando en italiano; en la fila de detrás estaba la familia de él hablando alemán, conmigo en medio oyendo italiano por delante, compartiendo comentarios en alemán con la persona que tenía al lado y pensando en español que las fotos no me estaban saliendo muy allá por la falta de luz, pero que el mural del fondo de la iglesia era precioso; y finalmente, alguna fila más atrás estaban los amigos de la pareja con sus hijos: algunos hablando italiano, otros inglés y algún que otro suizo.
La ceremonia en su totalidad fue en inglés, de la que yo creo que pocos pudieron seguirla, pues estoy segura que ni los padres de ella, ni los padres de él entendieron una sola palabra. Incluso el folleto de la misa era en inglés. Yo sonreía en mi interior pensando, qué mezcla lingüística es esta tan divertida, y a la vez era de las pocas que me reía con los comentarios humorísticos del cura, que hizo la misa muy entretenida. Mientras tanto, los niños corrían entre los bancos, alguno incluso subió las escaleras del altar y sea cual fuere su lengua materna, todos hacían lo mismo, chillar y corretear, claro que, se podían enterar de la ceremonia mucho menos que los adultos.
La bautizada se quedó dormida a los pocos minutos de empezar con el ritual y ya sólo volvió a abrir los ojos cuando hubo terminado y era el momento de hacer fotos. Mi novio, era el padrino y como tal una de sus tareas fue encender la vela en honor de la niña bautizada. Esto sí que parece ser típico de Alemania. Para el bautizo se encarga decorar una vela con el nombre del bautizado que se enciende en la ceremonia, de una de las grandes velas próximas al altar, y se mantiene encendida hasta el final de la misa.
Ya al final, se rezó un padre nuestro en inglés y los únicos que lo recitaban eran el cura y los padres de la pequeña, que tampoco debía saber de qué iba la cosa, pero que muy pronto comenzará a decir sus primeras palabras y ¿cómo serán, en italiano, en alemán quizás, suizo, o en inglés?

Alemania, Suiza y yo; española.

Jueves, 29.09.2011

La navidad sube puestos.

Hoy por la mañana ya había niebla, la típica niebla de Constanza en otoño. Porque ya estamos en otoño, aunque algunas tiendas quieran saltar de estación y colocarse directamente en la navidad, pues ya han empezado a cambiar los estantes y a colocar los adornos de navidad. ¿Cómo se puede vender decoración navideña o dulces típicos de estas fiestas ya en septiembre? Cuando acaba de empezar el colegio, aún no se han terminado de caer las hojas de los árboles, todavía hay días calurosos para ir de manga corta y queda un mes para Halloween, que tendría que ser lo próximo en los escaparates. Pues no, los comerciantes van más allá y como saben que nos gusta mucho la navidad quieren que la disfrutemos por más tiempo, aunque también existe la posibilidad de ganar más kilos al poder comprarse ya ese chocolate y esos dulces que sólo aparecen para estas fechas. De todas formas, desde que hace unos años vi que la lotería de navidad ya se comenzaba a vender en verano en los meses de julio, agosto, saltos de estaciones como este no me sorprenden ya tanto.


Lunes, 03.10.2011
Fin de semana en la Oktoberfest. 

El sábado a eso de las ocho de la tarde, porque aquí estas cosas empiezan antes y acaban antes que en España, mi novio y yo nos fuimos con unos amigos que vinieron a pasar el fin de semana a ver la Oktoberfest en Constanza, Alemania.

Es un recinto ferial con dos carpas y para entrar en las carpas tienes que comprar un pin  que cuesta cuatro euros sin derecho a bebida. Era ya de noche y la niebla se había vuelto espesa dándole al lugar un tinte algo misterioso. Los cuatro seguidos por mí entramos en una de las carpas pensando que nos colábamos porque había un grupo numeroso de gente en la entrada fumando, está prohibido fumar dentro de la carpa. El lugar estaba a rebosar y pronto tuvimos que empezar a quitarnos cazadoras, chaquetas y jerséis. La mayoría de la gente, tanto joven como gente más adulta vestía el traje típico. Los hombres pantalones de cuero con tirantes, botas de montaña y camisas de cuadros. Y las mujeres lo que se llama “Dirndl” un vestido de colores alegres con un generoso escote. No vi dos iguales en toda la carpa, cada Dirndl era único, de colores verdes, rojos, rosas, azules… con estampados florales (especialmente con la flor de la edelweiss) a cuadros, combinaciones de colores estridentes, otras más discretas y algunos realmente preciosos que debían haber costado bastante. El vestido en sí es sin mangas y debajo llevan una camisa blanca de manga corta, y sobre el vestido y jugando con los colores, un delantal. Y creo que también es típico llevar el pelo recogido con trenzas.  

Lo primero que hicimos fue ir a comprar una jarra de cerveza. En el medio de la carpa estaban dispuestas mesas de madera con sus respectivos bancos, no había un solo sitio libre, al fondo el escenario con la orquesta, una pantalla colgaba del medio del techo para ver mejor a los músicos y a los lados de la carpa estaban los puestos de bebida y comida. De vez en cuando te cruzabas un camarero cargado de jarras o con una bandeja de madera llevando platos con carne y comida típica. Las jarras de cerveza, que era lo que la mayoría bebía, eran de un litro. Ya las había visto otras veces, pero un litro de cerveza como si de un vaso de agua se tratase, siempre sorprende. Es más, creo que en una tarde la gente bebía más cerveza que agua en un día entero. Porque lo normal no es beberse sólo una, sino varias, además a algunos no les dura una jarra llena ni quince minutos. ¡La gente debe venir con mucha sed a la Oktoberfest! Con excepción de una conocida que nos encontramos que me dijo que llevaba dos horas con la misma jarra de cerveza.

A mí la cerveza no me emociona demasiado como para beber un litro y me compré una Pepsi. Más tarde tuve que sujetar la jarra de mi novio porque se iba al baño, que por cierto estaban bastante limpios, sólo estaba llena por la mitad y el poco rato que tuve que sostenerla, con las dos manos por supuesto, fue suficiente para que me doliera luego la mano. Es increíble, pero esto forma parte del ambiente y bebas o no bebas te contagias de la atmósfera, de la alegría y bailas al son de la música.  

La banda estaba compuesta por una mayoría de trompetas y saxofones y cuando tocaban la gente que estaba sentada en los bancos se subía en ellos con sus jarras de cerveza y bailaban. Yo le pregunté a mi novio “¿y no se ha caído alguien alguna vez?” porque entre la estabilidad de aquellos bancos de madera y el equilibrio que se puede mantener con alguna que otra cerveza, puede pasar de todo. Sin embargo no vimos ninguna desgracia de este tipo.

Bailamos, cantaron, porque yo no conocía las letras e incluso seguimos alguna que otra coreografía con un video proyectado en la pantalla. Parecía una convención de granjeros que celebran la cosecha de la cebada, quizás sea ese el trasfondo histórico de la Oktoberfest. Y entonces todos a una levantando las jarras de cerveza, haciendo chocar el cristal, y gritando “Prost”.



Miércoles, 12.10.2011
Fiestas del Pilar 2011.

Hoy es el día del Pilar en Zaragoza. Felicidades a todas las Pilares, hoy es vuestro día. Aquí en Suiza hace fresco, aire y está parcialmente nuboso como diría el del tiempo. Bueno, algo más que parcialmente porque no se ven los rayos de sol, al contrario del maravilloso y soleado día que aparece por la webcam del ayuntamiento de Zaragoza. Ya puedo imaginarme a todos los baturricos y baturricas alegres, contentos y deslumbrantes caminando por las calles del centro rumbo hacia el Pilar, hacia esa virgen que a estas horas, las 13h, ya está casi repleta de flores. Y si cierro los ojos, puedo ver los bares del Tubo repletos de conversaciones, risas y algarabía. Puedo incluso sentir el olor de los calamares, el queso, las tapas de diseño, el olor de las alpargatas de cáñamo pisando el asfalto y de ese breve cierzo que barre las nubes para que el día sea espléndido. Y si me concentro un poco más puedo hasta sentir la fina tela de los mantones con sus flecos colgando. El aire impregnado del aroma de las flores y el sonido de las castañuelas nos envuelve y nos recuerda que son las fiestas del Pilar. Vuelvo a abrir los ojos y me encuentro con el mismo paisaje de antes, frío, oscuro para la hora del día, vacío, silencioso.

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