Domingo, 06.11.2011
Esta semana ha estado en su mayoría cubierta por la niebla. En total, a lo mejor hemos podido ver el sol directo dos horas. Había más luz dentro de casa que fuera en la calle donde todo era gris, daba igual que fueran las diez de la mañana como las cuatro de la tarde, el cielo tenía el mismo aspecto: carente de luz, de color, sin vida.
Pero a todo, incluso a la niebla, se le puede sacar provecho, pues al igual que las polillas revolotean y se apiñan junto a la única luz que brilla en la oscuridad de la noche, así estaba el centro comercial, a rebosar de polillas, quiero decir, de gente. Porque de forma inconsciente cuando todo a tu alrededor es gris, uno busca el color y la luz donde sea. Y la forma más rápida y fácil de conseguirlo es yéndose a ver tiendas, escaparates cuidadosamente iluminados, librerías que te invitan a entrar con sus estantes repletos de libros nuevos con brillantes cubiertas, tiendas de decoración, por supuesto ya con lo de navidad, con parpadeantes bolitas para el árbol que te echan un guiño con un destello cuando pasas a su lado. Sí, eso anima el espíritu y la vista que ya se había acostumbrado a una pantalla gris. Y aunque sólo vayas a mirar, al final, siempre acabas comprando algo por muy insignificante que sea, como mi último marca páginas.
Y para combatir el comienzo de la época de nieblas en la zona y recargar vitaminas lumínicas nos vamos de vacaciones al sol. Como buen alemán o suizo que se precie nos vamos de vacaciones a España. Cuando uno vive en el corazón de Europa entiende por qué España es uno de los destinos favoritos de los turistas, entre muchas otras cosas, por su sol redondo y brillante como las naranjas de Valencia y por esa media hora de luz más que se puede disfrutar del día. Y antes de irme quisiera recordaros que hay que ir preparando las plantas del balcón o del jardín para el invierno.
Yo voy mirando la previsión del tiempo para ver cuándo va a empezar a helar para estar preparada. Si se tienen macetas pequeñas, se puede poner un pequeño invernadero para tenerlas todas en el mismo sitio. En tiendas de jardinería venden invernaderos de distintos tamaños para montar en casa. Pero si no quieres gastarte dinero, en la red hay videos como éste (en inglés):
http://www.youtube.com/watch?v=IS45KA1k8kg de cómo hacer un invernadero con botellas de plástico recicladas. No parece muy difícil, cuando tenga más tiempo, espacio y suficientes botellas, lo intentaré. Sin embargo, si te pasa como a mí, que no tienes mucho tiempo y tienes que recurrir a cosas que haya por casa, te propongo que simplemente uses lo siguiente: cartones, plástico y todo lo que sea material de embalar.
Invernadero rápido:
Se cogen un par de cajas de cartón. Se abren para pegarlas la una con la otra y formar así el contorno de lo que sería una gran caja. Se recorta un poco por delante y se pega con cinta aislante un plástico que haga de techo y baje por delante. Describirlo suena un poco complicado. En realidad, se haga como se haga se puede conseguir un buen lugar para nuestras plantas, pues el cartón es buen aislante, siempre y cuando no se moje con la lluvia. Para las macetas redondas y más grandes compré un material especial que vendían en “Aldi”, el supermercado preferido por los alemanes, pero el mismo plástico de burbujas de embalar sirve para proteger nuestras plantas del frío.
A simple vista parece un poco cutre, pero he de decir que funciona. Además, sirve de cobijo para insectos como las mariquitas. Aquí en Suiza, como siempre vamos adelantados, en cuanto a frío se refiere, ya abrigué mis macetas hace unas semanas y están bastante bien, el geranio de flores rojas sigue floreciendo y tiene las hojas más verdes y sanas que nunca. Así que, ha reciclar cartón y prepararse para la bajada de temperaturas.


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