Grosses Narrentreffen, Konstanz 2012

El carnaval en Alemania es muy importante, pero tiene un concepto un tanto distinto al que estamos acostumbrados en España. En cada pueblo o ciudad hay agrupaciones, asociaciones, que se disfrazan o visten de una forma determinada. Por ejemplo, en Constanza, el traje es de colores simulando las plumas de un loro o un gallo, no estoy segura.
Se podría comparar un poco con la semana santa en España, cada ciudad tiene sus cofradías con su particular vestimenta y escudo. Aquí es algo parecido, cada asociación tiene uno o varios tipos de trajes y máscaras que exponen después en un desfile. Por supuesto, el trasfondo de todo esto nada tiene que ver con la semana santa, es algo mucho más folclórico. Pero la idea de agrupación de gente que se reúne con el mismo motivo y comparten la misma forma de vestir es lo mismo. De hecho, también tienen sus reuniones, concentraciones y desfiles.
Así, cada año, las agrupaciones de varias ciudades y pueblos alemanes y algunos del norte de Suiza, se reúnen en una ciudad determinada un fin de semana previo al carnaval en febrero. Este año le tocaba a Constanza, que desde hacía cuarenta años no había visto una concentración tan grande de “Narren”. Narren es el nombre que se le da a las personas disfrazadas que pertenecen a un grupo, como los “cofrades” de semana santa. Ya sé que nada tiene ver una cosa con la otra, pero es para que me entendáis lingüísticamente. Narren, en singular “Narr” significa “bufón”, como aquellos de la corte que se dedicaban a hacer reír al rey y a la reina.
Los trajes o disfraces suelen ser de colores llamativos decorados con cascabeles, cencerros, dando la impresión de andar entre vacas, pelo que simula el de animal y hasta caracoles y cáscaras de nueces. Las calles durante toda la festividad del carnaval están adornadas con trozos de telas de diversos colores y estampas.

Y este año además hay carteles con algunas de las agrupaciones de Constanza, como el grupo de los demonios, los duendes del bosque o los jacobinos. Pero lo más interesante de todo son las máscaras. Las máscaras son de madera y parecen simular caricaturas de personajes. Algunas son monstruosas y pueden dar verdaderamente miedo y otras, sin embargo, son elegantes con finas y brillantes líneas.

El concepto de la máscara es mantener el anonimato. Todas las personas del mismo grupo son iguales. Cada mascara confiere una identidad especial al que la lleva. Por ejemplo: las brujas son un personaje singular que es conocido por hacer fechorías ahí por donde pasa, como después os contaré en el desfile. El estar protegido por una máscara también te permite decir y hacer cosas que no dirías o harías si no la llevaras. Y quizás eso es un poco el fundamento del carnaval, la desinhibición. Así, estos días, las calles se llenan de gente alegre que habla con unos y otros aunque no se conozcan, algo que para los españoles puede ser algo un tanto normal y que cuesta más a los alemanes.
Del viernes 20 al domingo 22 hubo en la ciudad todo tipo de actividades. En la tarde del viernes se inauguró el programa del fin de semana con un desfile de las agrupaciones de Constanza, apareciendo las primeras máscaras por la calle. Más tarde, cerca de la catedral había exhibición de baile de esta agrupación con el disfraz de gallo. Porque cada grupo puede tener también un baile particular, éstos en concreto bailaban con faroles. Otros lo hacen saltando para que suenen los grandes cascabeles que llevan en los cinturones. Y cada agrupación puede tener también su propia banda de música, tocando por las calles y a veces dentro de los bares y restaurantes.
Aquí podéis ver  los bailes en el vídeo de la columna de la derecha, donde dice: Sendung zum Sehen, en los minutos 12:15 del vídeo y el 14:27.
El sábado, entre otras cosas, se erigió un árbol en medio de una de las plazas principales de la ciudad. Había una trampilla en el suelo embaldosado y sin ayuda de máquinas las asociaciones de Stockach y Radolfzell montaron todo un espectáculo para colocar el pino de 33 metros de largo.


Por la tarde, hubo más bailes por distintas asociaciones y toda la noche, los bares y restaurantes de la ciudad estuvieron inundados de música, canciones, disfraces, cerveza y Glühwein (vino caliente).

El domingo fue el día del gran desfile. Participaban 69 asociaciones distintas. En realidad 69 ciudades o pueblos distintos con varios tipos de trajes y a veces incluso banda de música, cada una. La televisión local ya estaba instalada desde hacía un par de días. Comenzaba a las doce del mediodía. El desfile recorría algunas calles principales de la ciudad para terminar en la parte histórica. Para poder ver el desfile había que pagar seis euros y te daban un mini instrumento de madera que no se cómo se llama en español, que se utiliza para hacer ruido.

Yo llegué sobre las once a la zona de la catedral. Habían dispuesto bancos a lo largo de toda la calle, los focos de la televisión ya estaban encendidos. Apenas había un sitio libre. Encontré un hueco justo en frente de una de las cámaras y pensé que allí sería un buen sitio para hacer fotos porque la calle hacía una pequeña curva y el foco iluminaba toda la zona, pues el día no se decidía a estar soleado. Me senté y vi pasar gente de un lado a otro, disfrazados con las máscaras colgando. Mi novio llegó más tarde y se colocó de pie detrás de mí. A las doce y cuarto llegó el coche policía con el primer grupo detrás, el Blätzlebuebe-Zunft de Constanza. Al ser el grupo anfitrión eran los primeros. La gente gritaba “Ho-Narro” que no tiene ningún significado, pero es el grito de guerra en carnaval, por llamarlo de algún modo.
Los grupos siguientes pertenecían a la región de la Selva Negra. No se dejaba de oír música, gritos eufóricos, sonido de carracas y cascabeles. Muchos de ellos llevaban atados a palos unos globitos muy particulares, que con un poco de asco descubrí antes del desfile que eran tripas de animal infladas y atadas, pues las que vi antes de comenzar aún estaban frescas y eran blancas. La mayoría, ya secas, eran de un color marrón claro.

A los niños les daban caramelos y a veces, a los no tan niños como a mí. Y cuando aparecía un grupo de brujas con sus escobas, que casi todas las asociaciones tienen uno, la gente se estremecía, no porque dieran miedo, sino porque no sabías lo que te podía pasar. A las chicas jóvenes normalmente las cogían y las metían en una jaula que llevaban en un camión, tras un rato las volvían a soltar y tenían que volver al punto en el que estaban viendo el desfile. A otros les quitaban el gorro. Y a mí, tres o cuatro veces distintas, me revolvieron el pelo.

Tras dos horas de desfile, aún por el grupo número 18, pero ya con la región de Baar, decidimos irnos a comer algo y entrar en calor. Y fue entonces cuando me levanté del banco de madera que me di cuenta del frío que tenía. Mis piernas apenas se podían mover, tenía los músculos agarrotados. Y como parecía que aún iba a empezar a llover decidimos volver a casa y terminar de ver el desfile por la televisión porque aún quedaban unas tres horas más de show. Pero las máscaras y los disfraces no terminan aquí, esto sólo ha sido un preludio de lo que habrá en febrero.
Estatuas homenaje a los Narren de Constanza


"Haarig, haarig isch de Bär, und wenn de Bär it haarig wär, wär er au Koin Bär"

Más fotos del desfile en este álbum
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