Cuando el río no suena…

… es porque está congelado.

El domingo 12, tras un par de semanas a menos diez grados y con máximas que nunca llegaban a los cero grados, decidimos ir a ver cómo estaba la parte del lago Constanza por la zona de la isla Reichenau. Había salido el sol, no hacía demasiado viento y los menos cinco grados no se sentían tan fríos si te movías. En Reichenau, el lago hace un recodo donde sólo cubre medio metro y con temperaturas tan bajas por varios días se congela fácilmente.

Queríamos ir a dar un paseo, ver cómo estaba la zona. Y lo mismo que nosotros debió de pensar toda la población de Constanza, pues la zona de parking estaba a rebosar. ¿Y qué tiene de especial ver un lago congelado? Os preguntaréis. Pues que se puede patinar sobre él. Excepto nosotros, que ya estoy empezando a pensarlo para otro año, no debe haber un solo habitante de la zona sin patines de cuchilla. Aquí patinaba todo el mundo, niños, adultos, incluso perros que sin tener que llevar patines se deslizaban por el hielo con las cuatro patas a distintos ritmos cada una. 

Y los que eran demasiado pequeños para patinar, estaban empaquetados en monos de nieve y eran arrastrados en un trineo. Algunos echaban un partido de hockey con sus amigos. Y a lo lejos, se veía una vela surcando el hielo. Debía de ser algo así como un patín-vela. Si tenías ganas de andar o patinar sin descanso, podías cruzarte el lago de una orilla a otra, lo que te podía costar alrededor de una hora. Y si necesitabas entrar en calor y descansar un poco para eso estaban los puestos de comida y bebida recién instalados sobre el hielo y con bancos y mesas para sentarse. Es que cuando los alemanes coinciden en una actividad, se preparan y organizan bastante bien. Así, nos tomamos un Glühwein, un vino caliente. También había ponche caliente sin alcohol, vendían salchichas y gofres espolvoreados con azúcar glas para no desentonar con el paisaje.


Y a pesar de la gélida temperatura te podías pasar un bonito día de domingo deslizándote por el hielo.

Aunque ahora ya hemos pasado los cero grados y el hielo empieza a romperse, aquí podéis ver cómo estaban las cataras del Rin. Como decían en el periódico estaban de cuento de hadas.

En este otro enlace podéis ver un vídeo de otro lago congelado en Suiza para haceros una idea de las actividades que se realizan cuando hace tanto frío.

Y para ver más fotos de la ola de Siberia a su paso por Suiza, sólo tenéis que pinchar aquí.

¡Qué disfrutéis de unas imágenes escalofriantes!

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